La estabilidad de la democracia alemana no está en debate, y tampoco se espera que el nuevo gobierno traiga cambios drásticos. La salida de Angela Merkel, requerirá de ajustes, pero no hay que esperar “una revolución”. Eso dice Lars André Richter, representante de la Fundación Friedrich Naumann Argentina, que visitó el estudio de LA GACETA Play.
El sistema político alemán no pone un límite de mandatos para un canciller, como sí lo hacen países como Argentina o como Estados Unidos. Puede presentarse repetidas veces, como hizo Merkel, que estuvo 16 años en el puesto, además de 20 años como presidenta de su partido, ls Democracia Cristiana.
“Es complicado imaginarse una Alemania sin Merkel, una figura con una potencia muy grande, que marcó una época”, señaló en la entrevista, previa a la charla que dio en la Fundación Federalismo y Libertad.
El nuevo canciller, Olaf Scholz, que contó con el apoyo de Merkel, formó un gobierno en el que también están presentes los liberales. Merkel, explicó Richter, no fue una conservadora clásica, sino una conservadora de izquierda. Scholz es un socialdemócrata centrista, que está en la misma línea.
“Somos una democracia, y una democracia debe estar preparada para abrazar el cambio”, insistió. Sin embargo, esos cambios no serán radicales. “Alemania es un país social conservador, muy centrista. No liberal, lamentablemente, pero que ahora tiene presencia de los liberales”, expresó.
El nuevo gobierno, que se inauguró el 8 de diciembre, incorporó a cuatro liberales en sendos ministerios. De ellos, dos son muy importantes para el rumbo del país. El primero es el Ministerio de Finanzas y el otro es el de Tráfico, Transporte, Infraestructura y Digitalización.
“Este último es un gran proyecto para los liberales, y estoy seguro de que quien esté al frente impulsará cambios muy positivos, porque Alemania es un país exitoso, pero que tiene muchos problemas con la digitalización”, señaló Richter.